martes, 13 de diciembre de 2016

Repostería conventual: dulces que saben a gloria



Si de algo pueden presumir los pueblos de Caminos de Pasión es de conservar una gastronomía propia y auténtica, a partir de recetas artesanales que cuentan con siglos de historia. Uno de los ejemplos más representativos es el de la repostería conventual que las monjas de los muchos conventos religiosos de nuestra ruta continúan elaborando con sumo mimo y que en fechas tan señaladas como éstas ponen a disposición de los paladares más exquisitos.

Dulces tradicionales realizados con productos naturales que trasladan los sabores de siempre y que no pueden faltar en las mesas navideñas. 

Entre las delicias que se pueden adquirir en Osuna encontramos propuestas como los mantecados de almendras, las magdalenas, las bolitas de coco, los roscos de vino, las yemas de San Ramón (de almendra) o los suspiros de ángel (de mazapán) del Monasterio de la Encarnación que, a pesar de ser de clausura, ofrece visitas turísticas guiadas por las propias monjas. Además, en el Convento de la Concepción, se elaboran los bizcochos marroquíes originarios del municipio de Écija.

Aquí, en Écija, las hermanas de dominicas del Convento Santa Florentina recogieron el testigo de las monjas de la Orden de las Concepcionistas Franciscanas, popularmente conocidas como ‘Las Marroquíes’. Así, mantienen una de las recetas más antiguas del recetario monacal, cuyo origen data en el siglo XVII. Su fórmula exacta es todo un secreto, más allá de ingredientes básicos como el azúcar, los huevos, almidón de trigo y “la gracia de Dios”, que las monjas añaden. Sea cual fuere, lo que es innegable es que con manos angelicales logran un bizcocho esponjoso y único que prácticamente se deshace en la boca.


En el Convento Santa Florentina pueden comprarse también los bizcochos de merienda, las tortas caseras y de almendra, los rosquillos de San Martín o el manjar del cielo. Y, por encargo, el tocino de cielo, las flores de miel y los toscos fritos en el Convento ecijano de Santa Inés.

En Carmona, por su parte, es necesario probar la torta inglesa, dulce típico del municipio y que puede encontrarse en el Convento de Santa Clara, donde disponen, asimismo, de palmeras y riquísimas tartas y otros dulces.
 Y en esta ruta por la repostería conventual no pueden faltar tampoco las magdalenas caseras, galletas, bizcochos de coco, sultanas y tortitas madrileñas del Convento Purísima Concepción de Utrera.

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