viernes, 28 de febrero de 2014

Una fiesta llena de sabor

Que la Semana Santa se vive intensamente en los pueblos que conforman la ruta Caminos de Pasión se hace evidente en el arte, la música y también en multitud de tradiciones que han permanecido intactas al paso del tiempo. De todas ellas, una toma especial importancia durante los días previos a esta festividad. Las recetas que conforman la llamada cocina de Cuaresma han alimentado generación tras generación un profundo respeto por la tradición y por el sentimiento religioso que, en definitiva, subyace en todas las manifestaciones populares en torno a la Semana Grande de Andalucía.

La versión más dulce de esta tradición gastronómica durante la Cuaresma y la Semana Santa en Caminos de Pasión tiene su representación en cada municipio de la ruta. El recetario popular está lleno de dulces típicos que inundan obradores, confiterías y cartas de postres de bares y restaurantes.

Así, cualquier punto de nuestra ruta es buen lugar para disfrutar de algunas de las recetas dulces más típicas de estas fechas. La de las torrijas, cuya base es el pan, es una de las más conocidas. Además de las clásicas elaboradas en leche, otros ingredientes como la miel o el vino dulce protagonizan otras versiones.

Torrijas

También los pestiños son todo un símbolo de la repostería de estas fechas. Antes de pasar por la sartén, este delicioso dulce se aromatiza con ajonjolí y su sabor se puede matizar también con miel o canela. La receta de los roscos fritos, estos sin ajonjolí, es muy similar y degustarlos en los días previos a la Semana Santa es también una arraigada tradición.

Pestiños


Junto a estos, la leche frita, las magdalenas o los gañotes son otros de los dulces que conforman un recetario común alimentado a lo largo de los siglos, mostrando cada uno de ellos sus propios y genuinos dulces. Así, en una visita a Baena bien merece la pena un alto en el camino para degustar sus tradicionales pestiños que, como sus ricos panetillos de cortijo, a base de almendra, claras de huevo y canela, tienen su origen en su época morisca.

Panetillos de cortijo

En Cabra nos encontraremos en esta época con los denominados garrojos, los dulces más típicos en el municipio durante la Cuaresma y la Semana Santa. Se elaboran a base de huevos, aceite, ralladura de limón, canela y azúcar y su aspecto en espiral los hace fácilmente reconocibles.

Garrojos

Hasta Lucena tendremos que desplazarnos para degustar sus conocidos pestiños de pellizco, las empanadillas de cabello de ángel o las sabrosas sopaipas, con la harina y el aceite de oliva como principales ingredientes.

Pestiños de pellizco y empanadillas de cabello de ángel

En Osuna, son sus ricas pastas, conocidas como crestillas, uno de los dulces más peculiares que encontramos en estas fechas, similares a los pestiños pero con diferentes ingredientes.

En Priego de Córdoba, donde no faltan estos días tampoco los pestiños, la mañana del Viernes Santo se saborea intensamente, ya que es en este día cuando la subida de Nuestro Padre Jesus Nazareno al Calvario se acompaña de palillos de santo y hornazos. El primero es dulce y está elaborado a base de leche, harina morena, azúcar, aceite de oliva y canela, mientras que el hornazo, que se hace en forma de gallina, tiene base de huevo y sal.

Palillos de Santo

En Puente Genil, donde cualquier momento es bueno para disfrutar con uno de sus postres a base de membrillo, la Cuaresma es la época adecuada para probar los denominados ochíos, unos roscos alargados con un intenso sabor a anís. Los roscos de huevo o roscos de Semana Santa son otro clásico en la localidad durante esta época y son famosos los de la Panadería Rosales.

Ochíos

En Alcalá la Real, donde los pestiños se conocen como borrachuelos, es tradición también disfrutar estos días del arresoli, un delicioso licor de café. El vino dulce, por último, es el ingrediente estrella de las conocidas torrijas de Carmona.


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