miércoles, 5 de diciembre de 2018

¡Dulce Navidad!


En estas fechas Caminos de Pasión se impregna de los aromas que desprenden los dulces tradicionales que aún elaboran de forma artesanal las confiterías y pastelerías de nuestros pueblos. Un sabroso surtido de los tradicionales bizcochos, turrones, roscos, mazapanes y tartas caseras, propios de la Navidad, a los que se les suman recetas autóctonas como las yemas de Écija, las tortas de Carmona o el Turrolate de Priego de Córdoba o las tortas de polvorón de Utrera, entre otras. Como decimos, múltiples opciones pensadas para todos los paladares, ideales para endulzar tu visita y celebrar con los tuyos estos importantes días.

Así, en Alcalá la Real, lugares como la Panadería Dulcería J.R. ofrecen a diario roscos de vino, pestiños, huesos de santo y otros dulces… hechos con el máximo mimo. Igualmente, los profesionales pasteleros ofrecen en la Panadería La Purísima empanadillas de cabello de ángel y batata y tartas de excelente calidad.  Por supuesto, tampoco te deberías perder los increíbles dulces del convento de las dominicas que elaboran artesanalmente almendrados, batatines, trufas, cordiales, polvorones, roscos de vino o anís y el dulce más tradicional, el bolillo de almendra e higo. Ni las tortas de manteca y mantecados de San Antón, ideales para tomar con el licor de café (arresoli).

Por su parte, la Confitería David Salas elabora flores, roscos de vino, panetillos del cortijo y otras riquísimas recetas en Baena, donde también podemos disfrutar de estos sabores en la Confitería Serapio Salas y en la Pastelería Bello.

En Cabra tenemos infinitas opciones en la Pastelería Cubero, el Obrador José y Julia y la Pastelería La Tentación, donde podemos encontrar dulces egabrenses típicos de la Navidad que, en su mayoría, tienen sus orígenes en la cultura árabe y cuyo ingrediente principal es la manteca de cerdo. Algunos de los más conocidos son las tortillas de Pascua y los roscos.

Carmona, asimismo, cuenta también con una importante tradición pastelera, destacando su tradicional torta que se puede adquirir en establecimientos como Horno la Nonna, Confitería Nevada, Obrador Confitería Las Delicias o el Obrador de Nuestra Señora de Gracia. Además, cada 6 de diciembre el Convento de Santa Clara hace su exposición y venta de dulces en el claustro.
 
Si vas a Écija no te puedes perder las  Yemas El Ecijano, un producto elaborado artesanalmente a partir de yemas de huevo y azúcar, cuya receta original, secreta, ha sido mejorada a lo largo de los años. Del mismo modo, mención especial merecen los productos de San Martín de Porres, que ofrecen a los consumidores sabores y aromas originales. En Panadería la Conchi y Panadería Arnesto también se pueden degustar dulces y panes de primera calidad, destacando el auténtico mollete ecijano, así como las famosas tortas de manteca.

En Lucena son imprescindibles los turrones de Primitivo Picó, que desde 1943 sigue la tradición ancestral de los turroneros, sumando a los sabores de siempre un sinfín de recetas nuevas. Igualmente famoso es el roscón de reyes gigante que hace confitería El Dulcero  regalando uno de los momentos más esperados de estas fechas.¡Increíble!

Más de 50 años de experiencia profesional tienen en la Pastelería San Francisco de Osuna, donde encontrarás pestiños, buñuelos rellenos, tartas de hojaldre y bizcocho y turrones variados, entre otros. Aunque la pastelería más antigua de este municipio sevillano es la Confitería Santo Domingo, cuyos orígenes se remontan a 1750 y que realizan talleres donde enseñan la elaboración de las aldeanas, dulce típico ursaonés. 

En Productos Cáceres, con fórmulas propias que mejoran desde hace más de cincuenta años, en el Obrador Confitería Torres de Osuna, cuya especialidad es la tarta de queso y dulces típicos del municipio como el tronco de Navidad, el postre de gachas y los roscones de Reyes rellenos de nata, turrón, cabello de ángel, dulce de leche o crema pastelera, y en la Cafetería Pastelería Obrador El Arco la excelencia también está garantizada.


En Priego de Córdoba es fácil saborear riquísimos dulces en Hijas y Nietas de Paulina Martos, donde las nuevas creaciones también tienen cabida pero con el sabor de siempre, así como en la Confitería la Aguilareña y La Flor de Mayo. En todos ellos podrás encontrar el dulce por excelencia de este municipio: el turrolate.

En Puente Genil los dulces llevan el nombre de la Confitería y Pastelería Pili Nieto, fundada en 1969 y situada en el centro de la localidad cordobesa. Allí la boca se hace agua con las magdalenas, carne y crema de membrillo y los ochos, entre otras opciones como los pestiños.

Por último, si hay un municipio con una tradición repostera de renombre ése es Utrera.  Localizada en la plaza de la Constitución está la Pastelería Cordero que, con casi 100 años de tradición, es una de las referencias. Uno de los dulces estrella de la confitería son las lenguas de nata, que se conocen popularmente como ‘lenguas de cordero’, junto a otros como los brazos de gitanos, nata y crema lechera tostadas, mostachones, bizcotelas o roscos de piñones.

  Ligada a la historia más reciente del mostachón, el dulce utreraro por antonomasia, está la Pastelería Diego Vázquez. Además de su especialidad, een la confitería hay bizcotelas, bolos de aceite, dulcería tradicional de las monjas clarisas, palos y lenguas de nata, tartas de aceite, antiguas tortas de aceite o dulcería marroquí entre otros.

Especializados en pastelelería de nata está la Pastelería Reyes, con mostachones, roscos de piñones, bizcotelas, rayitos de nata, chocolate, caramelo y tocino de cielo, brazos de gitano o lenguas de nata. Sus sucesores regentan Sugarlandia, artesanos del azúcar y de la pastelería clásica. Sus especialidades son las palmeras de diferentes sabores, huesitos y los dulces artesanos como palos de nata, las lenguas, brazos de gitano y pasteles pequeños...

Si eres amante de la repostería conventual puedes optar por opciones tan suculentas como éstas que te contamos en una entrada anterior.

jueves, 11 de octubre de 2018

Comer por lo sano

Todos los expertos en nutrición coinciden en señalar los múltiples beneficios para la salud de la dieta mediterránea pero, ¿sabemos realmente qué es y en qué consiste? Pues, por si hay dudas, se trata de un patrón alimentario propio de los países que colindan con el Mar Mediterréaneo, fundamentalmente España e Italia, y que se basa en el consumo de ingreidentes propios de la agricultura local.


Así, como apuntan en la web www.dietamediterranea.com, es "una valiosa herencia cultural que representa mucho más que una simple pauta nutricional, rica y saludable". Es decir, que trasciende a esto convirtiéndose en "un estilo de vida equilibrado que recoge recetas, formas de cocinar, celebraciones, costumbres, productos típicos y actividades humanas diversas". En este sentido, y tal y como lo reconoció la Unesco inscribiendo la Dieta Mediterránea como uno de los elementos de la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, forma parte de la cultura andaluza en general y del modo de entender la gastronomía en nuestros Caminos de Pasión. Por eso, seguir aquí la dieta te será de lo más fácil.

Para empezar, contamos con excelentes Aceites de Oliva Virgen Extra, un alimento rico en vitamina E, beta-carotenos y ácidos grasos monoinsaturados que le confieren propiedades cardioprotectoras. Este alimento representa un tesoro dentro de la dieta mediterránea, y ha perdurado a través de siglos entre las costumbres gastronómicas regionales, otorgando a los platos un sabor y aroma únicos. En nuestra ruta, puedes encontrar los de Priego de Córdoba, Lucena o de Baena, todos con Denominación de Origen propia.

Junto a los aceites, se aconseja basar la alimentación en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescados o carnes magras y como bebida recomienda unicamente el agua, además del consumo moderado de vino (entre los que destacamos los de la D. O. Montilla Moriles de Baena, Puente Genil, Cabra y Lucena).

Dentro de las múltiples opciones la dieta mediterránea también tiene en cuenta las recetas típicas de estos lugares, elaboradas con productos de temporada, así como las formas de cocinar tradicionales y otros factores culturales como el hábito de las comidas compartidas en familia o con amigos, las tradiciones y las celebraciones. En este sentido, en nuestros pueblos contamos con variadas opciones.

Así, en Alcalá la Real, además de sus cerezas -de las más ricas de todo el territorio nacional- podrás optar por recetas como el el arroz caldoso y el pollo a la secretaria. Baena, por su parte, cuenta con platos típicos saludables como el 'empedraíllo' (plato que se hace con arroz, garbanzos, tomate, pimiento, cebolla, habichuelas, laurel, ajos, aceite, azafrán, sal y agua), las habas en cazuela o el 'revoltillo' baenense, elaborado a partir de verduras variadas, como espárragos, habas, ajetes, huevo y jamón.

 Cabra destaca por la riqueza de su huerta que proporciona frescas verduras con las que elaborar, empedrados, potajes o las típicas espinacas con garbanzos.También Carmona, con el cultivo de verduras y hortalizas en su extensa vega, basa su cocina en los productos del campo con recetas como las alboronías (de origen árabe y difundido por los judíos sefarditas del que dicen que se deriva el resto de los pistos), las escarolas con pimiento molido, la sopa de tomate, los tallos esparragados o las citadas espinacas con garbanzo. Y lo mismo ocurre en la fértil huerta de Écija, donde encontramos platos como las espinacas labradas, los espárragos trigueros o la ‘sopa de gato’, una variante de la sopa de ajo a la que se le añade pimientos y tomates y a la que se rehogan pequeñas rebanadas de pan, añadiendo caldo de puchero o agua caliente. Consumido casi todo el líquido, se escalfan los huevos y se pueden añadir espárragos y almejas. 

En Lucena podremos degustar sabrosas opciones como las naranjas 'picás', las roñas de habicholones, un guiso a partir de las sobras de lentejas o habichuelas pintas a las que se añade un sofrito de verduras y un majado de ajos, o las albóndigas de boquerones, una saludable variante de las tradicionales, hechas con carne. Y en Osuna, el apartado de las legumbres lo tendremos cubierto con sus riquísimos y equilibrados cocidos, también típicos con otras versiones en Priego de Córdoba -donde destaca el de habichuelas ‘amonás’ cuya receta ampliamos aquí- o Utrera, pueblo de la campiña sevillana cuya mesa está protagonizada por las legumbres, los productos de la huerta, el arroz, las carnes y el aceite de oliva y que atesora recetas como las habas con chocos.

 Por último, y ya como postre, podemos dejar un hueco al dulce de membrillo de Puente Genil, una fuente de salud ya que resulta muy nutritivo, es rico en fibra, minerales y vitaminas y contiene bajos niveles de azúcar e hidratos de carbono.

Espinacas Labradas

Ingredientes
  • 1 kg de espinacas
  • Aceite de oliva
  • Pan refrito
  • Ajo
  • Comino
  • Pimentón
  • Vinagre
  • Sal
 Preparación
Cocemos las espinacas con agua y un puñado de sal. Cuando estén tiernas se escurren. Mientras, en una sartén vamos a freímos los ajos; cuando estén dorados se reduce el fuego para añadir las espinacas, el pimentón, un poco de vinagre y comino al gusto que hemos machacado con un ajo crudo. Lo rehogamos unos minutos antes de servir.
De forma opcional podemos darle un toque más picante con guindilla.
El plato se puede servir frío o caliente. Acompañar con cuscurros de pan frito.


Receta y fotografía: Restaurante Hispania, Écija